• Yubia Valette

COMERás, REZARás, AMARás. Sobre la búsqueda de la felicidad.

Actualizado: ago 26



Si definieras la felicidad en una palabra, ¿cuál seria?


Aristoteles relacionaba la consecución de la felicidad entendida como un bien supremo. En uno de sus textos, expresaba "el bien, que debe buscarse sólo por sí mismo, es más definitivo que el que se busca en vista de otro bien; y el bien que no debe buscarse nunca en vista de otro bien, es más definitivo que estos bienes que se buscan a la vez por sí mismos y a causa de este bien superior; en una palabra, lo perfecto, lo definitivo, lo completo, es lo que es eternamente apetecible en sí, y que no lo es jamás en vista de un objeto distinto que él".


Existe una lucha constante por el ser humano por alcanzar la felicidad, ese estado de bienestar supremo. Sin embargo, a veces se torna difícil diferenciar lo que uno hace motivado para alcanzar ese estado de plenitud, de lo que hacemos por puro egoísmo. 


En varias religiones, como por ejemplo, en el budismo, se considera que la causa del sufrimiento humano es el apego o deseo excesivo de tener o poseer. Esta posesión puede centrarse en objetos materiales, como también en personas.


La clave, según los budistas, por tanto es aprender a vivir en desapego. Es decir, ser consciente de que las cosas o las personas, no están para ser poseídas como una forma de sentirnos plenos. No. Lo importante es saber disfrutar de los momentos, pero sin considerar como indispensable, ya sea un bien material o la presencia de una persona.


La RAE define la felicidad como un “estado de grata satisfacción espiritual y física”. Pero nosotros la conocemos como ese instante en el que nuestros labios se estiran en una sonrisa, o cuando sentimos mariposas en el estómago, o cuando salimos temprano de la oficina. Lo cierto es que sabemos de sobra cómo debería lucir la felicidad, pero aunque nos pasemos la vida buscándola, pocos de nosotros logramos experimentarla en periodos duraderos o incluso perpetuos.


Para ser feliz no hay que seguir los pasos de Matthieu Ricard –a quien se le conoce por ser “el hombre más feliz de la tierra”– o convertirnos en monjes tibetanos, pero sí podemos retomar algunas de sus valiosas lecciones de vida. Ricard asevera que lo que más lo ha hecho feliz es el altruismo, la solidaridad y la benevolencia. Todo se resume a dejar de pensar tanto en nosotros y en ser mejor para los demás, con la intención de crear vínculos más sólidos y reales.



Preguntas para discutir


¿Cuál es la fórmula para la felicidad?

Hay muchas cosas que podemos hacer para estar felices. El primer paso es entender que la felicidad es una decisión que podemos tomar. Es muy útil buscar el lado positivo de las cosas y entender cómo siempre podría ser peor, de esta manera, podremos apreciar lo bueno en cada situación. A veces, incluso actuar como si estuviéramos felices puede ayudarnos a sentirnos mucho mejor.


¿Qué gana una persona estando feliz?

Además de sentirse muchísimo mejor, hay otros beneficios. Cuando estamos felices tenemos más energía y podemos lograr cosas que no podríamos de otra manera. Incluso puede ayudarnos a ser más saludables y fuertes. Además, la felicidad es contagiosa. Cuando estamos felices, la gente alrededor nuestro también lo está. Y, ¿quién no quiere estar rodeado de gente feliz y alegre?


Ser feliz es muy bueno, pero, ¿acaso no existen situaciones en las que no es apropiado ser feliz?

Ciertamente, en situaciones extremadamente difíciles o trágicas, ninguna persona normal va a estar rebosante de felicidad. Sin embargo, existe un nivel básico de felicidad existencial que pueda acompañar a una persona a través de cualquier situación. Esto consiste simplemente en la alegría de estar vivo. La vida, enseñan nuestros sabios y místicos, es un regalo espiritual invaluable de cualquier manera que se la mire. Además de esto, una persona puede obtener felicidad de su conexión con Dios y de Su guía constante. La persona puede contentarse con la idea de que finalmente, todo lo que ocurre es para mejor, incluso cuando no es inmediatamente aparente.

No existe una formula universal que haga felices a todos. Habrá gente que es más feliz siguiendo la fórmula de menos es más, y otras que prefieran seguir la que predica que más dinero es igual a más consumo, y en consecuencia a más felicidad.

Lo cierto es que el bienestar duradero existe, y éste está ligado con tener una intención subyacente en cada una de nuestras acciones. Para ser feliz constantemente hay que vivir con más intención, con más consciencia y con más apertura. Hay que intentar ser más como la naturaleza, adaptarnos a la única constante de la vida que es el cambio.



5 ejercicios para ser más feliz, según el curso más popular de la Universidad de Yale:

  • La lista de la gratitud.

  • Dormir más y mejor.

  • Meditar.

  • Más tiempo para compartir con la familia y los amigos.

  • Menos redes sociales y más conexiones reales.


(Varias fuentes consultadas para este articulo).









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