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Fama, cerebro social y masas digitales: por qué seguimos admirando figuras polémicas

En diciembre de 2025, el ecosistema mediático nos ofrece dos “casos laboratorio” para pensar el comportamiento humano: el fenómeno de Alofoke y la Casa Alofoke en República Dominicana y el impacto del documental de Netflix Diddy: The Reckoning, sobre la figura de Sean “Diddy” Combs.

Más allá del interés mediático, lo que aparece es una pregunta psicológica:

¿Por qué tanta gente sigue mirando, admirando o defendiendo figuras que están rodeadas de controversias, críticas o denuncias?

Este texto no busca juzgar culpas individuales ni reemplazar los procesos legales. Se trata de usar estos fenómenos como casos de estudio para comprender mejor:

  • cómo funciona nuestro cerebro social,

  • qué sucede en la multitud,

  • y qué se puede trabajar en terapia cuando estas dinámicas resuenan con nuestra historia personal.


1. El cerebro humano y el atractivo del estatus

La neurociencia y la psicología social coinciden en algo fundamental:nuestro cerebro está cableado para detectar estatus y jerarquías.

  1. El estatus tiene valor de supervivenciaEn contextos evolutivos, estar cerca de figuras influyentes aumentaba las probabilidades de acceso a recursos y protección. Hoy, el cerebro sigue interpretando:

    • riqueza,

    • fama,

    • visibilidad mediática,como señales de “valor” o “importancia”.

    Por eso, una figura como Alofoke en el espacio mediático dominicano, o un productor global como Puff Daddy, activa en mucha gente una mezcla de curiosidad, respeto y aspiración.

  2. Sistema de recompensaVer vidas llenas de estímulos (fiestas, éxito, música, debates intensos, drama, lujo) activa la dopamina, asociada a la búsqueda de recompensa y novedad.El contenido se vuelve un “refuerzo” constante: cada video, cada clip, cada chisme mantiene el circuito de recompensa en marcha.

  3. Aprendizaje por observación (modelado)Desde Bandura sabemos que las personas aprenden conductas observando modelos. Cuando un modelo:

    • tiene éxito económico,

    • aparece constantemente en medios,

    • marca agenda de conversación,

    se convierte en referente conductual, incluso si sus comportamientos son discutibles desde un punto de vista ético.


2. Psicología de la multitud: qué pasa cuando millones miran lo mismo

Cuando hablamos de Alofoke o Puff Daddy, no hablamos de una persona influyente frente a un individuo, sino de masas conectadas.

a) Contagio emocional

En redes y medios se amplifica el contagio emocional:

  • Si muchos se ríen, normalizan o aplauden ciertos estilos de comunicación, más personas se suman.

  • Si un grupo defiende, minimiza o relativiza críticas, es más fácil que otros hagan lo mismo.

La emoción dominante del grupo (fascinación, admiración, burla, desconfianza hacia las denuncias) se contagia con rapidez.

b) Desindividualización

En redes, el individuo se diluye en la multitud:

  • “Solo soy un view más”.

  • “Solo comenté como todos”.

Esto disminuye la percepción de responsabilidad personal.Es más sencillo bajar el criterio crítico cuando sentimos que formamos parte de un flujo anónimo.

c) Conformidad social

La teoría de la conformidad (Asch) muestra que las personas tienden a alinearse con la opinión del grupo, incluso si internamente dudan.

  • Si el círculo cercano consume ese contenido,

  • si en el país “todo el mundo habla de eso”,

  • si cuestionar al referente implica quedar fuera del grupo,

muchas personas optan por adaptarse al clima general para no perder pertenencia.

3. ¿Qué tienen estas figuras que logran posicionarse globalmente?

Sin entrar en diagnósticos clínicos, muchas figuras mediáticas de alto impacto comparten elementos que la psicología organizacional y de liderazgo estudia hace décadas:

1. Narrativa potente

Suelen construir un relato biográfico muy claro:

  • “Vine desde la carencia y construí algo grande”.

  • “Nadie creyó en mí, y ahora tengo resultados visibles”.

Ese relato se vuelve modelo aspiracional, sobre todo en contextos donde abundan las historias de frustración, desigualdad o movilidad social limitada.

2. Capacidad de gestión simbólica

No solo producen música, programas o negocios; también administran significados:

  • representan “lo urbano”,

  • “lo auténtico”,

  • “el que dice las cosas directas”,

  • “el que no se somete al sistema tradicional”.

Se convierten en símbolos que encarnan deseos colectivos (progreso, rebeldía, visibilidad).

3. Alto umbral de exposición

Son capaces de sostener altos niveles de exposición pública:

  • conflictos,

  • polémicas,

  • cambios de imagen,

  • reacciones intensas.

Desde el punto de vista del marketing y la psicología de la atención, esto mantiene la figura permanentemente en el radar. El cerebro tiende a considerar “importante” aquello que aparece una y otra vez.

4. Red relacional extensa

Estas figuras suelen:

  • enlazar con otros artistas, políticos, influencers, medios, marcas,

  • generar sinergias que amplifican su mensaje,

  • ocupar múltiples espacios (radio, streaming, redes, eventos).

El resultado es un efecto de omnipresencia simbólica: parecen estar en todas partes, y eso refuerza su estatus.

4. ¿Por qué seguimos a figuras polémicas aun con información crítica disponible?

a) Disonancia cognitiva

Si alguien ha sido referente durante años:

  • hemos cantado sus canciones,

  • hemos consumido sus contenidos,

  • hemos recomendado su trabajo,

resulta incómodo integrar información crítica sobre esa figura.La teoría de la disonancia cognitiva explica que, ante esta tensión, la mente puede:

  • minimizar las críticas (“todo se exagera”),

  • cuestionar la credibilidad de quienes denuncian,

  • dividir a la persona en compartimentos: “el artista” vs “lo personal”.

Todo para no sentirnos equivocados por haber admirado, apoyado o promocionado a esa figura.

b) Identidad y pertenencia

Muchas personas construyen parte de su identidad en torno a:

  • comunidades musicales,

  • programas específicos,

  • espacios mediáticos que sienten representativos de su clase social, barrio, religión, ideología, etc.

Cuestionar al referente puede vivirse como cuestionar la propia identidad de grupo:

“Si él está equivocado, ¿qué dice eso de nosotros que lo seguíamos?”

Por eso, el grupo puede reaccionar con:

  • defensividad,

  • descalificación de críticas,

  • reacomodo del discurso para mantener la cohesión.

c) Recompensas inmediatas vs. reflexión a largo plazo

Seguir consumiendo ese contenido:

  • entretiene,

  • distrae,

  • da temas de conversación,

  • genera sensación de pertenencia.

Cuestionarlo es cognitivamente más costoso:requiere parar, reflexionar, tolerar emociones incómodas (culpa, vergüenza, desilusión).

El sistema de recompensa suele inclinarse por lo inmediato:seguir mirando, comentar, “estar en el tema del momento”.

5. Caso Alofoke y Casa Alofoke: laboratorio de identidad y espectáculo

En el contexto dominicano, la marca Alofoke y sus derivados (programa, casa, ecosistema digital) funcionan como:

  • un espacio de visibilidad para voces urbanas, artistas, líderes de opinión;

  • un escenario de conflicto, debate, humor, confrontación;

  • un lugar donde se entrecruzan clase social, política, música, calle, fe, negocio.

Desde la psicología:

  • se refuerza la idea de que “llegar” es aparecer en ese espacio, ser nombrado ahí;

  • se normalizan ciertos estilos de interacción (interrupciones, confrontaciones, intensidades emocionales altas);

  • se consolida una identidad de “nosotros los que hablamos claro y sin filtros”.

Esto no es simplemente entretenimiento: es modelaje de formas de relacionarse, de manejar el desacuerdo, de comprender el éxito.

6. Caso Puff Daddy y el documental: En el caso de Sean “Diddy” Combs, el documental de Netflix Diddy: The Reckoning se inscribe en una tendencia reciente de revisar trayectorias de figuras icónicas a la luz de nuevos testimonios, archivos y miradas crítica.


Desde la psicología de la memoria y de la identidad, esto genera un fenómeno interesante:

  • para unos, confirma sospechas y facilita reevaluar al personaje;

  • para otros, confronta años de admiración y requiere reacomodar el relato interno.

Ambos grupos están realizando un proceso de reconstrucción narrativa:tratan de integrar la figura pública con la información nueva, algo que requiere tiempo, recursos emocionales y, a veces, acompañamiento.

7. Efectos colaterales: ¿qué impacto tiene esto en el tejido social?

Desde una perspectiva clínica y comunitaria, el consumo masivo de figuras polémicas tiene varios efectos posibles:

  1. Modelos de interacciónSi en los contenidos se observan con frecuencia:

    • descalificaciones,

    • gritos,

    • burlas,

    • objetualización de otros,

    muchas personas pueden incorporarlos como estilo comunicativo normal, sobre todo adolescentes que aún están construyendo su propio repertorio.

  2. Representaciones de éxitoSi el éxito se asocia casi exclusivamente a:

    • riqueza,

    • visibilidad extrema,

    • capacidad de imponerse,

    pueden quedar invisibilizados otros modelos de logro: cooperativos, éticos, comunitarios, sostenibles.

  3. Clima emocionalLa exposición constante a contenido cargado de tensión, conflicto, acusaciones y polarización puede:

    • incrementar sensación de desconfianza,

    • reforzar la idea de que “nadie es confiable”,

    • instalar cinismo respecto a instituciones y figuras de autoridad.


8. ¿Qué se puede trabajar en terapia?

Los fenómenos mediáticos son una puerta interesante para el trabajo clínico. Algunas líneas posibles:

a) Revisión de modelos internos

  • ¿Qué figuras admiro y qué representan para mí?

  • ¿Qué mensajes recibí en casa sobre éxito, poder, dinero, fama?

  • ¿En qué medida repito dinámicas relacionales similares a las que veo en estos casos?

Aquí se pueden usar enfoques sistémicos y transgeneracionales para ver cómo estas figuras activan historias familiares no resueltas.

b) Regulación emocional y consumo crítico de medios

  • Explorar qué me pasa emocionalmente cuando consumo cierto tipo de contenido.

  • Desarrollar herramientas para no fusionarme con la masa digital.

  • Aprender a poner límites de exposición a contenidos que me saturan, irritan o reactivan traumas.

c) Reconstrucción de referentes

  • Trabajar en construir modelos de referencia más integrados: personas o proyectos que combinen logro con coherencia, cuidado y responsabilidad.

  • Identificar figuras más cercanas (mentores, familiares, colegas) que puedan convertirse en referencia sana.

d) Trabajo con familias y adolescentes

  • Usar estos temas como disparador de conversaciones:

    • ¿Qué significa para ti ser exitoso?

    • ¿Qué conductas no estarías dispuesto a tolerar, aunque vinieran de alguien famoso?

    • ¿Qué tipo de contenidos te hacen sentir bien a largo plazo, no solo en el momento?

9. ¿Qué podemos hacer como comunidad?

Desde una mirada práctica:

  • Promover alfabetización mediática: enseñar a distinguir entretenimiento, propaganda, sesgo y construcción de imagen.

  • Visibilizar modelos alternativos de liderazgo y éxito, en la escuela, la familia, la empresa.

  • No quedarnos solo en el juicio, sino usar estos casos para preguntarnos qué nos dicen sobre nuestras propias aspiraciones y vacíos.

10. Cerrar el círculo: del espectáculo al autoconocimiento

Fenómenos como Alofoke y la Casa Alofoke, o el documental de Puff Daddy, son más que noticias del momento: son espejos de cómo funciona nuestro cerebro social, nuestras necesidades de pertenencia y nuestros modelos de estatus.

La invitación no es a cancelar ni a idealizar a nadie, sino a usar lo que vemos “allá afuera” como información sobre lo que se mueve adentro:

  • ¿Qué me atrae de estas historias?

  • ¿Qué me incomoda?

  • ¿Qué patrones repito en mi vida que se parecen, en pequeño, a estas dinámicas?

Ahí es donde la psicoterapia, las constelaciones y los procesos de transformación profunda tienen sentido:tomar conciencia, elegir mejor y construir maneras de vincularnos que no dependan de la fascinación ciega, sino de la coherencia.

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