Anima y Animus. Sobre lo femenino y lo masculino integrado.

Actualizado: feb 2



El ánima y Animus términos utilizado por Carl Jung para identificar

Una parte de la persona es el papel masculino o femenino que debemos interpretar.

Al igual que Freud, Adler y otros, Jung pensaba que en realidad todos nosotros somos bisexuales por naturaleza.

El ánima es el aspecto femenino presente en el inconsciente colectivo de los hombres y el animus es el aspecto masculino presente en el inconsciente colectivo de la mujer.

No existe ningún hombre que no tenga nada de femenino y aún los muy masculinos guardan dentro de ellos mismos una vida afectiva muy femenina; y sólo consideran una virtud el hecho de reprimir cualquier posible rasgo de esas características.

Esa imagen femenina inconsciente influye en la relación amorosa del hombre y lo lleva a elegir una mujer igual a la proyección de su alma.

Sin embargo, en esta imagen del ánima femenina, debe haber algo con raíces más hondas que trasciende la singularidad individual.

En la experiencia humana existe una estructura psíquica innata tanto física como espiritual orientada hacia lo femenino, una imagen virtual o predisposición psíquica, que también incluye los padres, los hijos, la mujer, el nacimiento y la muerte.

Estas categorías son “a priori” de la experiencia y de naturaleza colectiva formadas por los sedimentos de todos nuestros antepasados, que cuando se combinan con la experiencia, se manifiestan.

Por lo tanto, la tercera fuente de la feminidad del alma del hombre es la imagen colectiva heredada de la mujer.

La persona “imagen del hombre ideal” es compensada por la debilidad femenina, por fuera hace el papel de hombre fuerte pero por dentro se convierte en mujer, en ánima, que se proyecta y en virtud de ello el héroe puede caer bajo el dominio de la mujer.

En el hombre moderno, el ánima, en forma de imagen materna se transfiere a la esposa y el temor al inconsciente se proyecta a la mujer.

El ánima como femenino compensa con exclusividad la conciencia masculina y en la mujer, al contrario, la figura compensadora es la masculina, que se designa animus.

El ánima produce estados de ánimo y el animus opiniones basadas en hipótesis inconscientes no pensadas, que son de naturaleza colectiva.

En consulta con unos de los ejercicios que realizo con mis consultaste para observar esa esencia femenina o masculina en ellos me da siempre una imagen sobre estas dos polaridades muy diferentes una de otra a la visión del propio consultante y esto nos lleva a otro lugar.

Lo idealizado en el caso de la mujer la imagen de papa, en el hombre la imagen de mi madre.

Integrarlos a ambos tomar de cada uno de ellos son ejercicios a desarrollar.

Solo por citas:

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*Varias fuentes tomadas para este articulo.

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