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  • Yubia Valette

VIRUS. Sobre lo que trae una nueva información a la célula.

Actualizado: mar 9




¿Qué es un virus?


Microorganismo compuesto de material genético protegido por un envoltorio proteico, que causa diversas enfermedades introduciéndose como parásito en una célula para reproducirse en ella.

En la informatica es:


Programa de computadora confeccionado en el anonimato, que tiene la capacidad de reproducirse y transmitirse independientemente de la voluntad del operador y que causa alteraciones más o menos graves en el funcionamiento de la computadora.


Para la mayoría de nosotros el virus es un ser un poquito misterioso, al límite de lo vivo, puesto que no tiene metabolismo y que se reproduce duplicándose dentro de una célula. Tenemos la costumbre de considerarlo, de toda formas, como algo peligroso, disparador de enfermedades, de enfermedades insensatas; bastaría encontrar un virus para enfermar; pero, en realidad, querría mostrar que esta visión es evidentemente errónea.


Ante todo, cuando se observa un virus, uno se da cuenta de que este se presenta como una información en una cápsula proteica. Esta cápsula es como la envoltura que protege la información y dentro de esta envoltura la información misma presenta el aspecto de una pequeña brizna de ADN o de ARN.


Lo que es particularmente asombroso e inquietante es la analogía de estos virus –especies de nómadas, de informaciones que circulan− analogía, pues, con los genes que constituyen nuestros cromosomas, es decir, los soportes de información presentes en cada una de nuestras diez mil millones de células y gracias a las cuales sintetizamos las proteínas que hacen funcionar nuestro metabolismo. Esta analogía supone intercambios. El virus, susceptible de volverse gen, el gen susceptible de volverse virus, y efectivamente es lo que se comprueba.


Cada segundo estamos en contacto con microbios, y particularmente con virus, en las interfaces entre el mundo exterior y el mundo interior, es decir, al nivel de las mucosas, y cabe constatar que no nos enfermamos sistemáticamente cuando estamos confrontados con ciertas epidemias temporales de tipo gripe −en cuyo caso una buena parte de la población se las arregla muy bien−.


Esto ya lo subrayamos, pero lo más asombroso, finalmente, es considerar que esta información viral podría ser algo que necesitamos para salir de una crisis existencial, para sobrepasar un conflicto, para limpiarnos después de una intoxicación; y que el microbio en general, el virus en particular, podría intervenir por vía de una enfermedad (dicha infección iría acompañada por inflamación, por fiebre, por eliminación catarral), como un aliado que vendría a ayudarnos a pasar este obstáculo y sobrepasar esta crisis. Esta ayuda podría consistir particularmente en el hecho de que un virus −teniendo estos una capacidad evolutiva extraordinaria por mutaciones− podría traer un nuevo ADN o un nuevo ARN, una nueva información genética que no poseemos en nuestro genoma y que nos permitiría ir por delante, evolucionar.


Es aquí, por cierto, donde debemos tratar el segundo punto, esto es, el papel del sistema inmune, entendiéndose que se comprueba y es inquietante que en casos muy numerosos el sistema inmune facilita, autoriza la entrada, el paso del virus al medio interior. Su circulación a este medio interior y luego su acceso a las células y al ADN. Ahora bien, esta facilitación de la circulación del virus está guiada hacia ciertas células donde se producirá la réplica de la información; todo este proceso complejo no puede ser considerado sistemáticamente como una deficiencia del sistema inmune, de hecho, es una función normal.


El sistema inmune no es esencialmente un sistema de defensa, sino más bien un sistema de comunicación, lo que significa, entre otras cosas (ya que se trata aquí de fenómenos excesivamente complejos), que cuando un microbio, un virus, se presenta al nivel de las mucosas va a ser calculado, evaluado, controlado por el sistema inmune. Si su presencia es considerada inútil, será simplemente mantenido en la periferia, por fuera, impedido para duplicarse, aunque la información que representa sea sistemáticamente memorizada. Si, por el contrario, se revela potencialmente útil −estando en la fase que atraviesa actualmente el individuo o en el futuro− la información será acogida, descifrada, transmitida, igualmente memorizada particularmente en forma de gen, pero podrá también ser ampliada y autorizada para expresar su mensaje bajo la forma de una enfermedad reparadora, necesaria, pues.


Desde luego, hago referencia aquí a un sistema inmune competente y competitivo, lo cual no sucede cuando un cierto número de acontecimientos negativos y perturbadores se produjeron en la infancia, momento en el que este sistema inmune se desarrolla y adquiere su madurez.



Según la nueva medicina de Hammer, los virus cuyo cometido es cambiar la información celular.


Las investigaciones están revelando que los virus, al integrarse en los genomas de los seres vivos, pueden ser un mecanismo de adquisición de secuencias complejas de genes, que eventualmente estarían disponibles para la célula en caso de cambios ambientales. En genomas animales y vegetales se han identificado abundantes secuencias de ADN que son "virus endógenos". ¿Qué es un virus endógeno? Es un virus exógeno, del exterior, que logra insertar su ADN en las células germinales, es decir células precursoras de los óvulos y espermatozoides que posteriormente darán lugar al nuevo individuo. De esta manera llegan a formar parte de ese organismo.


Los mecanismos que llevan a un cambio evolutivo de una especie se dejaban en manos de mutaciones aleatorias y errores de copia del ADN, pero tanto la complejidad de los procesos de replicación, como la necesidad de que esa remodelación genética aparezca simultáneamente en varios individuos, para que se lleven a cabo esos saltos evolutivos, y por último la evidencia de que los virus endógenos intervienen en la regulación del desarrollo embrionario, nos llevan a pensar que el azar y el error no son monedas con las que la Vida suela jugar.


Hoy se acepta que en la aparición de los mamíferos jugó un papel primordial un virus endógeno, es decir un virus que vive en nuestro cuerpo, que permitió la nidificación, la instalación del huevo en el útero. De nuevo un dato interesante, hay miles de retrovirus endógenos en el ADN humano.


Según los conocimientos de la biología los virus no son en sí mismos seres vivos, sino que establecen su ciclo de vida a través de las células que infectan (por eso se les llama parásitos intracelulares obligados). En este proceso comparten su código genético (ADN) con el de la célula. Si es cierto que son reconocidos como seres que nos enferman, sería bueno que además los reconociéramos por su papel de transformar la información que está dentro de la célula, que además no son la causa en sí de la enfermedad, solo su manifestación; puesto que la causa de la enfermedad está en el conflicto emocional que se da entre la mente y el cuerpo en un momento dado, que compromete funciones orgánicas normales.


Revisar cuáles pueden ser la naturaleza y las funciones de los microbios; cuáles pueden ser la naturaleza y las funciones del sistema inmune; ver si nuestra experiencia de más de un siglo no mostró que la sobrevacunacion es una verdadera catástrofe ecológica que llevó a una profunda degradación del medio interior y particularmente del sistema inmune. Una degradación que sería el origen de muchos de nuestros problemas actuales, de nuestra deficiencia para responder correctamente a las cuestiones que nos son planteadas por el medio ambiente; y, por fin, último punto, estudiar a fondo estas nuevas teorías, las evocadas anteriormente; es decir, la relación de una enfermedad muy precisa con un conflicto muy preciso. Pero también el enfoque trans-generacional, la psico-genealogía, que es muy apasionante, muy rica en el plano terapéutico, y que nos dice que nuestras dificultades y nuestras enfermedades actuales pueden ser la consecuencia de situaciones que han precedido nuestro nacimiento y por las cuales pagamos hoy los cristales rotos.


Una buena higiene de vida, higiene psíquica y física, modo de vida y dietética. En primer lugar nos encontramos con el modo en que llegamos al mundo, ya que todo esto es importante para generar y mantener la competencia del sistema inmune, a fin de que las respuestas proporcionadas sean correctas en las fases delicadas de la existencia, en los tiempos de evolución donde una mutación debe producirse.


Es muy evidente también que la enfermedad no es ineludible si uno se dio cuenta del origen del conflicto, si lo sobrepasó encontrando una solución práctica, la crisis que representa la enfermedad no es entonces necesaria para ir a por todas y en este caso, un sistema inmune competente mantendrá aparte el virus, no le permitirá penetrar el medio interior para duplicarse allí. Resulta, pues, que la enfermedad, bajo todas sus formas, nos permite expresar, reflejar un sufrimiento existencial. Y esta relación, este lazo entre la enfermedad y el conflicto, empieza a ser bien entendido. Es lo que se llama desciframiento biológico, el cual nos permite dar un sentido a nuestras experiencias dolorosas y acortarlas, atenuar su expresión somática e incluso evitarlas.


Para ti, ¿cuál crees sea el sentido biológico de este nuevo virus, que nos quiere re-programar?


*Varias fuentes consultadas para este articulo.







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